Preventa del Sculpfun A9 Ultra: ¿Esta oferta Dual‑Laser es demasiado buena para ser verdad?
El Sculpfun A9 Ultra promete resolver el «problema de dos máquinas» al combinar una 40W diode y una 20W fiber. Con una preventa agresiva, analizamos si este Dual‑Laser es una ganga revolucionaria para creadores o una maniobra de marketing con trampas ocultas. ¿El único láser para gobernarlos a todos?

Sculpfun A9 Ultra en preventa: ¿Buena oferta o hype ingenioso?
El Sculpfun A9 Ultra llega con una gran promesa: una sola máquina que se encarga de tus proyectos en madera y que deja marcas permanentes en metal. Para quien ha estado alternando entre una grabadora diode para contrachapado y una fiber para inoxidable, suena a sueño. La preventa lo endulza con un precio agresivo y ventajas de early‑bird. Pero ¿de verdad es el momento de consolidar tu taller, o solo otro lanzamiento envuelto en marketing brillante?
A simple vista, el planteamiento es claro: una diode azul de alta potencia para los materiales cotidianos que los makers aman cortar y grabar, junto con un láser infrared (IR) para marcas limpias y de alto contraste en metal y ciertos plásticos. En la práctica, eso significa rótulos de madera por la mañana y chapas de acero inoxidable serializadas después de comer, sin cambiar de máquina. El atractivo para autónomos y pequeños estudios es obvio: menos cables, una sola curva de aprendizaje y un único espacio ocupado que no se come el taller.
Lo que más me impresionó no es una cifra de la ficha técnica, sino cómo Sculpfun parece pensar en el flujo de trabajo. Han reforzado el bastidor y el sistema de movimiento para que la máquina no se desmorone en cuanto la exiges. El cableado está más ordenado. El tensado de correas y el homing son más intencionales. El air assist viene integrado en lugar de atornillado como un añadido. Nada de esto luce en fotos, pero es la mejora práctica y aburrida que convierte una máquina hobby en una herramienta en la que confías un martes por la tarde cuando se acumulan pedidos.
Por supuesto, la función estrella es la parte metálica. Si has usado esos pequeños módulos IR que “más o menos” marcan una cuchara a paso de tortuga, entenderás por qué un grabador de metal realmente capaz es importante. Los resultados del A9 Ultra en metal se acercan más a lo que necesitan los pequeños negocios: marcas nítidas, con profundidad y contraste vendibles. Esa es la diferencia entre una curiosidad y una fuente de ingresos. También por eso esta máquina parece orientada a usuarios experimentados que han tocado techo con un setup solo diode y quieren decir «sí» a trabajos que hoy rechazan.
Pero la realidad de un Dual‑Laser en una gantry de marco abierto es que te exige más. El haz IR es invisible. Las reflexiones en metal pueden ser impredecibles. Necesitarás un plan de seguridad real: un cerramiento, extracción adecuada y gafas certificadas para ambas longitudes de onda. No es drama de marketing; es la realidad de operar un láser serio en un espacio que quizá también sea sala de manualidades o garaje. Si tu nivel de comodidad actual es «enchufar, iniciar y alejarse», esta máquina te pondrá a prueba de formas que no debes ignorar.
La ergonomía también merece mención. El esfuerzo de Sculpfun por rigidizar el chasis y ordenar la mecánica trae un frontal algo más voluminoso, y eso puede hacer más quisquilloso el posicionamiento fino. No es un deal‑breaker, pero cambia el «tacto» del setup en trabajos intrincados. El ecosistema tiene algunos toques propietarios que pueden frustrar a los modders a los que les gustan los conectores estándar y las piezas intercambiables. Si eso molesta o no depende de si disfrutas trasteando o simplemente quieres producir.
Donde la preventa se vuelve interesante es en el valor. Si pones al lado una buena gantry diode y un grabador de metal competente, el precio combinado suele ser bastante mayor que este bundle de lanzamiento. Ahorrar varios cientos y recuperar espacio es una aritmética convincente, especialmente si tu trabajo ya apunta a pedidos de metal que hoy no puedes cotizar. En crudo: si esto desbloquea productos que realmente puedes vender, se paga solo más rápido que muchas actualizaciones.
¿Quién debería hacer clic en «Comprar»? El sweet spot es el prosumer: alguien ya cómodo con una máquina de pórtico que ha superado los límites de materiales de un equipo solo diode. Si tu cola de Etsy pasó de posavasos a cuchillos y petacas personalizadas, este es el paso lógico. También encaja en talleres pequeños que valoran la consolidación —un solo hueco, un solo cableado, una sola rutina de mantenimiento— porque el tiempo es tan escaso como el espacio.
¿Quién debería esperar? Principalmente principiantes. No porque el A9 Ultra sea hostil, sino porque la carga de seguridad de un IR abierto es real, y las máquinas solo diode, más baratas, son un aula más amable. Quienes solo trabajan madera también pueden prescindir del metal y guardar el ahorro; si tu mundo es contrachapado, pizarra y cuero, el segundo láser sobra. Y si tu objetivo es cortar metal, no marcarlo, esta no es la herramienta.
Al final, el A9 Ultra se siente como un paso firme hacia un futuro donde «una máquina hace ambas cosas» no es un gimmick. No es magia y no resolverá todo. Aún necesitas buena ventilación. Aún debes respetar el haz. Afinarás rutinas de enfoque y recetas para distintas aleaciones. Pero si miras la experiencia completa —potencia donde importa, un diseño mecánico más calmado, un precio que supera la ruta de dos máquinas—, la historia encaja.
¿Ganga o hype la preventa? Para el usuario adecuado, es una consolidación inteligente con verdadero potencial. Para el equivocado, un desvío caro que añade complejidad sin valor. Si tu trabajo ya te empuja al metal —y estás listo para tratar la parte IR como la herramienta industrial que es—, el A9 Ultra merece tu short‑list. Si no, el camino más seguro, barato y feliz sigue siendo una buena diode y un año de crecimiento. Luego vuelve a esta idea cuando tu cartera de pedidos alcance.

